Cada curso es una instancia del ciclo que los ingenieros senior ejecutan en piloto automático. Diez movimientos, cada uno visible, cada uno terminando en algo que un revisor puede inspeccionar.

Convierte una apuesta desordenada en una pregunta precisa y falsable. La mayoría de los ingenieros depuran el problema equivocado de forma hermosa: enmarcar es la habilidad que lo detiene.
Elige dónde mirar primero: gana la refutación más barata. Dos caminos se descartan en papel antes de tocar nada.
Dibuja el sistema con direcciones, propietarios y omisiones defendidas. El fallo se convierte en una ubicación, no en una sensación.
Comprométete por escrito: opciones, costos y la restricción que te obligó. Un memorando, no una corazonada.
Una verificación concreta que un escéptico pueda ejecutar. El iniciador falla; tu corrección pasa; la salida no se puede falsificar.
Prueba este movimiento en vivo — gratis, sin cuenta →Tu artefacto se lee como lo lee un ingeniero senior: tu puntuación está limitada por la afirmación más débil.
Los casos rotos son el plan de estudios. Una reparación levanta el límite y enseña más que diez ejecuciones exitosas.
Los recordatorios llegan según el horario de la curva del olvido, no el tuyo. Seis minutos, luego vuelve al trabajo.
El mismo movimiento, aplicado en un nuevo dominio. Ese es el momento en que el conocimiento se convierte en juicio.
El artefacto se une a tu registro: afirmación, artefacto, veredicto. Compartible, verificable, tuyo.